Solo mencionar la rabia genera temor, ya que sus síntomas son alarmantes y afecta tanto a animales como a humanos. Conozca en detalle qué es esta enfermedad y cómo identificarla a tiempo en su perro.
¿Qué es la rabia?
La rabia es una infección viral que ataca el sistema nervioso del perro, se propaga al cerebro, provoca inflamación, parálisis y, finalmente, la muerte.
Múltiples animales son susceptibles, como perros, gatos y humanos. Se transmite principalmente por la saliva de animales salvajes a mascotas mediante mordeduras. El virus se instala en el tejido muscular, donde permanece oculto hasta 90 días, antes de migrar al sistema nervioso y manifestar los primeros síntomas.
Las tres fases de los síntomas de la rabia
Los síntomas evolucionan de sutiles a graves, dividiéndose en tres fases.
Fase prodrómica
Esta etapa inicial dura pocos días y presenta cambios discretos, fáciles de pasar por alto:
- Pérdida de apetito
- Letargo
- Fiebre intermitente
- Cambios leves en el comportamiento, como irritabilidad o aislamiento
Fase furiosa ("perro rabioso")
Esta fase, de menos de una semana, es la más característica y violenta, aunque no todos los casos la presentan. Algunos pasan directamente a la parálisis.
Síntomas incluyen:
- Falta de coordinación, espasmos musculares o convulsiones
- Agresividad hacia objetos o seres
- Inquietud y deambular errático
- Desorientación y no reconocer lo familiar
- Ausencia de miedo a depredadores
Fase paralítica
Etapa final y letal, con:
- Espuma en la boca, por parálisis de garganta y mandíbula, impidiendo tragar saliva. Rechazo total a comida y agua.
- Mandíbula caída, por parálisis progresiva.
- Parálisis generalizada que lleva a la muerte.
El virus permanece activo en el cadáver hasta 48 horas; evite contacto con fluidos a través de heridas o mucosas.
Prevención
La rabia es prevenible con vacunas. Si sospecha exposición en su mascota o persona cercana, contacte inmediatamente a un veterinario o médico.