La pancreatitis canina es una inflamación del páncreas que afecta a muchos perros. Esta afección es dolorosa y potencialmente mortal. Algunas razas tienen predisposición genética, mientras que otros factores de riesgo incluyen diabetes, enfermedad de Cushing, epilepsia o traumatismos pancreáticos.
El páncreas en perros
El páncreas es un órgano pequeño de color canela o rosado, ubicado detrás del estómago y junto al duodeno. Libera enzimas digestivas en la primera porción del intestino delgado para descomponer almidones, proteínas y grasas. Además, secreta insulina y glucagón para regular el azúcar en sangre.
Causas de la pancreatitis canina
La causa exacta es desconocida, pero se han identificado factores de riesgo consistentes:
- Diabetes mellitus
- Enfermedad de Cushing
- Hipotiroidismo
- Obesidad
- Enfermedades gastrointestinales previas
- Epilepsia
Otras situaciones asociadas incluyen:
- Ingestión de alimentos altos en grasas
- Traumatismos abdominales
- Cirugías abdominales
- Medicamentos como:
- Antibióticos sulfonamídicos
- Antibióticos tetraciclinas
- Diuréticos específicos
- Fármacos de quimioterapia
- Anticonvulsivantes
Es más común en razas terrier y no deportivas, como schnauzers miniatura y yorkshire terriers.
Inflamación del páncreas
En la pancreatitis, el páncreas se inflama, activando prematuramente enzimas digestivas que digieren el órgano mismo. Esto genera inflamación que puede extenderse al hígado y áreas adyacentes, provocando respuestas sistémicas, hipotensión y fallo orgánico.
Generalmente afecta páncreas, estómago e intestinos, causando dolor intenso y náuseas.
Síntomas
Los signos incluyen:
- Fiebre
- Vómitos
- anorexia
- Dolor abdominal
- Diarrea
- Debilidad o letargo
Complicaciones
Posibles efectos graves:
- Diabetes mellitus en casos severos
- Trombosis potencialmente letales
- Obstrucción biliar con ictericia
- Acumulación de líquido en tórax o abdomen
- Coagulación intravascular diseminada
- Insuficiencia pancreática exocrina a largo plazo
Diagnóstico
El diagnóstico requiere análisis de sangre para lipasa y amilasa elevadas, aunque no son del todo específicos. La prueba Spec cPL (lipasa pancreática específica canina) es más precisa y sensible.
Las radiografías son poco útiles; la ecografía es ideal para evaluar páncreas, hígado, vesícula, estómago e intestinos, y monitorear progresión o abscesos.
Tratamiento de la pancreatitis
Casos leves se manejan ambulatoriamente con fluidos, antieméticos, analgésicos y dieta blanda. En severos, se suspende ingesta oral, administrando fluidos IV y suplementos de potasio. Monitoreo 24/7 es esencial.
El control del dolor mejora la inmunidad y reduce mortalidad, vía IV, inyecciones o parches. Casos graves pueden requerir antibióticos, esteroides, plasma, sondas de alimentación o cirugía.
Plan a largo plazo
Perros con episodios moderados-graves necesitan dieta baja en grasas, idealmente prescrita por veterinario, para minimizar estimulación pancreática.