Si tu perro sigue oliendo mal después del baño, las glándulas anales podrían ser la causa. Aprende a identificar infecciones en estas glándulas y cómo cuidar la salud de tu mascota de forma efectiva.
Acerca de las infecciones de las glándulas anales
La mayoría de los perros viven sin problemas en sus glándulas anales, pero algunos desarrollan infecciones. Estas ocurren cuando el líquido aceitoso no se expulsa correctamente, permitiendo la acumulación de bacterias. Suele pasar con heces blandas que no presionan lo suficiente las glándulas durante la defecación.
En una infección, notarás signos de incomodidad en tu perro, como:
- Arrastrar el trasero por el suelo o la hierba.
- Lamer o morder excesivamente la zona anal.
Los síntomas de una infección grave incluyen:
- Bultos visibles a ambos lados del ano, bajo la piel.
- Drenaje purulento del recto.
- Abscesos en la zona cercana.
Si observas estos signos, consulta a tu veterinario de inmediato. Vaciar las glándulas infectadas requiere cuidado profesional, ya que presionar un absceso podría romperlo, causando sangrado y dolor intenso.
Cómo mantener sanas las glándulas anales de tu perro
Muchos dueños realizan un vaciado rutinario antes del baño para prevenir problemas. Cubre el ano con un paño y aplica presión suave en los bultos del tamaño de un guisante a ambos lados. Saldrá un líquido aceitoso; si está muy lleno, podría salir con fuerza, por eso usa protección.
Si no te sientes cómodo, pide a un peluquero canino que lo haga. Recuerda que no todos los expertos recomiendan el vaciado rutinario salvo signos de problema; consulta siempre a un veterinario.
Reconocer problemas a tiempo
Ahora que conoces las glándulas anales caninas, podrás detectar issues rápidamente. Identificarlos pronto evita infecciones prolongadas y alivia el malestar de tu perro. Prioriza siempre la opinión profesional para su bienestar.