La piometra canina es una infección uterina potencialmente mortal en perras no esterilizadas. Detecta los síntomas a tiempo para salvar la vida de tu mascota.
¿Qué es la piometra canina?
La piometra consiste en una infección grave del útero que puede afectar a cualquier hembra no esterilizada, independientemente de si ha parido. Es más común en perras mayores, ya que el sistema inmunitario se debilita con la edad.
Cómo se desarrolla la piometra
Durante el celo, el útero de la perra se abre ligeramente para expulsar sangre y permitir la entrada de semen. Esto facilita la entrada de bacterias. Al finalizar el ciclo, el útero se cierra, atrapando las bacterias. Normalmente, el sistema inmunitario las elimina, pero si falla, se produce la piometra.
La infección perfora las paredes uterinas y libera toxinas al torrente sanguíneo, generando una sepsis potencialmente letal. Suele manifestarse 1-2 meses después del celo.
Tipos de piometra canina
Existen dos formas principales:
Piometra cerrada
La infección se acumula en un útero completamente cerrado, lo que retrasa los síntomas visibles hasta etapas avanzadas, haciendo este tipo especialmente peligroso.
Piometra abierta
El útero permanece parcialmente abierto, permitiendo la salida de pus fétido por la vulva, lo que facilita el diagnóstico precoz.
Síntomas de la piometra
Los signos varían según el tipo, pero vigila estos indicadores clave:
- Abdomen distendido: Por acumulación de pus, más evidente en piometra cerrada, con posible dolor al tacto.
- Secreción de pus: Visible solo en piometra abierta; fétida y proveniente de la vulva.
- Mal olor: Causado por bacterias anaerobias en la infección.
- Fiebre: Respuesta inmune natural a la infección.
- Deshidratación: Por fiebre, aumento de sed y micción para eliminar toxinas.
- Letargo: La perra se muestra apática y cansada al combatir la infección.
- Pérdida de apetito: Señal de alerta común en enfermedades graves.
- Vómitos: Debidos al dolor y presión abdominal.
Diagnóstico de la piometra
Si observas síntomas, consulta inmediatamente a un veterinario. Realizará palpación abdominal, ecografía para detectar agrandamiento uterino y análisis de sangre para identificar toxinas y leucocitosis.
Opciones de tratamiento
El tratamiento estándar es la ovariohisterectomía (extirpación de útero y ovarios), ideal para esterilizar y eliminar el riesgo. Es riesgoso en animales graves, pero esencial en piometra cerrada.
En piometra abierta y perras reproductoras, se puede usar prostaglandinas para contraer el útero y expulsar el pus, preservando la fertilidad. Siempre se combinan con antibióticos y fluidoterapia.
La detección temprana es clave para la supervivencia. Monitorea a tu perra no esterilizada post-celo y actúa rápido ante cualquier signo.