Originarios de China, los perros Shar Pei conquistan corazones por su lealtad, lengua azulada y, especialmente, sus icónicas arrugas. Contrario a mitos populares, no requieren cuidados excesivos, pero sí una rutina básica bien aplicada. Como expertos en razas wrinkly, en unComo.com te guiamos paso a paso en el cuidado de las arrugas de tu Shar Pei, basado en recomendaciones veterinarias probadas.
La higiene del Shar Pei
En la higiene de los Shar Pei, abundan los extremos: desde baños diarios con aceites hasta lavados anuales. En nuestra experiencia con esta raza, ambos enfoques fallan. Lavar con exceso elimina la barrera lipídica natural de la piel, favoreciendo irritaciones; ignorarlo genera infecciones y olores.
La clave: baños máximo dos veces al mes —idealmente una vez al mes— con champú específico para perros, formulado para piel sensible.
Si prefieres menos frecuencia, opta por toallitas hipoalergénicas para perros, revisando arrugas con cuidado para evitar humedad residual.
La alimentación
Una alimentación premium beneficia a cualquier perro, pero para el Shar Pei es esencial por su piel delicada.
Aunque no todos sufren alergias, un pienso hipoalergénico minimiza riesgos. Prioriza fórmulas ricas en ácidos grasos omega-3 —como aquellas con salmón— que nutren la piel y reducen inflamaciones.
Disponibles en clínicas veterinarias y tiendas especializadas, estos piensos respaldados por estudios clínicos fortalecen la salud cutánea a largo plazo.
La sarna demodécica
Esta afección, causada por el ácaro Démodez, afecta a múltiples razas cuando las defensas inmunitarias flaquean (cachorros, enfermos o lactantes). No es exclusiva del Shar Pei, pero sus pliegues la facilitan.
Detecta síntomas tempranos como calvas o enrojecimiento; el veterinario confirmará vía raspado microscópico y prescribirá tratamiento.
En casos leves, pipetas antiparasitarias ayudan, pero suelen requerirse baños con amitraz. Para prevención, elige pipetas con moxidectina —consulta siempre al vet.
Refuerza las defensas del animal con dieta equilibrada e inmunoestimulantes recetados, clave para un control efectivo.