Como pediatra con amplia experiencia en emergencias infantiles, sé que las mordeduras de perros son un problema común en niños. Pueden causar lesiones de diversa gravedad, infecciones, secuelas cosméticas y daño psicológico. A continuación, detallo el tratamiento recomendado para mordeduras de perros en niños, basado en protocolos médicos establecidos.
Materiales necesarios:
Pasos a seguir:
Considera las heridas por mordedura de perro como contaminadas. El tratamiento incluye limpieza exhaustiva, antibióticos y evaluación de riesgo de tétanos y rabia.
Explora la herida aplicando hemostasia, eliminando cuerpos extraños, debridando tejidos no viables, desinfectando abundantemente y cerrando si es apropiado.
Realiza una desinfección con lavado profuso de agua y jabón, seguido de lavado de arrastre con suero fisiológico para remover irritantes.
Usa anestesia local, regional o general según la extensión y gravedad de la lesión.
Reseca tejido desvitalizado en piel o subcutáneo antes de suturar.
En heridas punzantes, lava a presión con suero fisiológico usando jeringa o antisépicos a baja presión.
Evita suturar heridas punzantes por alto riesgo de infección; controla en las primeras 48 horas.
Los antibióticos profilácticos orales reducen el riesgo de infección en un 50%.
Elige antibióticos de amplio espectro para la profilaxis.
Amoxicilina-clavulánico 50 mg/kg/día en tres dosis o eritromicina 40 mg/kg/día en cuatro dosis para alérgicos a penicilina, en pacientes ambulatorios.
En heridas graves que requieran internación, usa ampicilina-sultamicilina 200 mg/kg/día intravenosa.