Los jerbos destacan entre los roedores más populares como mascotas pequeñas en los hogares. Son sociables, disfrutan de la compañía humana, pueden convivir en grupos, comen poco y requieren cuidados sencillos que los convierten en compañeros ideales. Si estás pensando en adoptar uno, esta guía experta te revela todo lo necesario para cuidarlos con responsabilidad y éxito. Continúa leyendo para descubrir cómo cuidar a un jerbo.
Curiosidades sobre los jerbos
Los jerbos son animales dóciles e inteligentes, adaptados a la vida en comunidad. Comparten territorio sin conflictos y, en familia, tanto padres como madres colaboran en la crianza de las crías, demostrando un fuerte instinto parental.
Les encanta interactuar con humanos: se dejan acariciar, son cariñosos y algunos dueños experimentados los entrenan para trucos simples.
Para introducir dos jerbos, opta por ejemplares del mismo sexo y camada. Si provienen de padres distintos, elige edades similares. Cambia su posición en la jaula cada dos horas durante los primeros tres días para que se acostumbren a los olores mutuos y evites peleas.
Si dudas entre jerbos y hámsters, consulta nuestro artículo Por qué tener un jerbo y no un hámster.
Cómo cuidar a un jerbo
- Elige un hábitat espacioso. Con un tamaño mediano (alrededor de 80 g), superan a los ratones pero son más pequeños que las ratas. Una pecera de vidrio o caja de madera con niveles altos y bajos permite explorar, subir y bajar. Incluye un refugio redondo como dormitorio para resguardarse y almacenar comida.
- Incorpora un bebedero con agua fresca. Los modelos de tiendas especializadas evitan derrames. Límpialo y cambia el agua cada 2-3 días para prevenir problemas de salud.
- Ofrece una dieta equilibrada: avena, cebada, trigo, cereales sin aditivos, verduras frescas en trozos pequeños (zanahoria, lechuga, pepino, pimiento) y premios ocasionales como semillas de girasol o fruta deshidratada.
- Proporciona pan duro siempre disponible; les encanta roerlo para mantener dientes sanos.
- Regálales tubos de cartón de rollos de papel: ideales para jugar, trepar y roer.
- Evita ruedas con barrotes o rejillas; pueden atrapar cola o patas. Elige modelos seguros sin riesgos.
- Nunca agarres por la cola, frágil y propensa a romperse. Ofrece la palma de la mano para que suban voluntariamente.
- Los jerbos no se bañan. Mantienen su higiene de forma natural; evita agua o productos.
- Usa sustrato absorbente en la jaula para orina. Limpia semanalmente con desinfectante y agua abundante para prevenir infecciones y olores.