Los problemas de agresión alimentaria en gatos a menudo provienen de traumas sufridos durante la etapa de gatitos. Lea la historia de un lector y descubra los consejos prácticos de nuestro experto en comportamiento felino.
Mi gato sufre agresión alimentaria
Tengo una gata tabby de cinco años que adopté a las ocho semanas de vida. Presenta dos problemas que parecen relacionados.
Primero, aunque nunca le ha faltado comida, es extremadamente codiciosa: devora todo rápidamente, como si temiera no volver a comer. Por eso, controlo sus porciones con mucho cuidado.
El segundo problema es más grave. Es el gato más agresivo que he conocido: muerde con fuerza, causando heridas que sangran y requieren antibióticos. Muerde si no le doy comida inmediatamente cuando la pide (y pide constantemente). Entiendo esa motivación, pero lo angustiante es que muerde sin razón aparente.
No tolera las caricias, salvo ocasionalmente en la cabeza. Aun así, es cariñosa a su manera: le encanta acurrucarse, pero siempre en sus términos. Amo a los gatos, pero mis brazos y piernas llenos de cicatrices me hacen sentir en una relación abusiva. ¿Qué puedo hacer?
~ Gatito Loco
Respuesta del experto
Hola,
Tienes razón al relacionar ambos problemas. Aquí va mi análisis basado en años de experiencia con felinos.
Claramente hay un trastorno alimentario con raíces en su pasado. Aunque no conozco los detalles de la adopción, es probable que sufriera desnutrición como gatita, lo que la hace comer como si cada ingesta fuera la última.
Las mordeduras también podrían deberse a una infancia temprana deficiente. La ausencia de alimento o leche implica falta de la madre, quien no pudo socializarla adecuadamente.
Los gatos son cazadores natos y muerden durante el juego para practicar. La madre corrige mordidas excesivas con un zarpazo de advertencia y un gruñido, enseñando límites al gatito.
Mi recomendación: Aumenta ligeramente las porciones en cada comida para que se sienta saciada y segura. Vigila su peso y ajústalo si sube demasiado; no se trata de sobrealimentar, sino de reducir su ansiedad.
Para las mordeduras, asume el rol de madre gata. Mantén una botella de agua pulverizadora cerca. Al ver signos de agresión, di "¡No!" con firmeza y retira la atención. Si persiste, grita "¡NO!" y rocíala suavemente en la cara. Es inofensivo, pero la sorprenderá como lo haría una gata madre.
Repite esto consistentemente; no es instantáneo, pero le enseñará respeto. Úsalo también con invitados o familia.
Espero que estos consejos, avalados por expertos en etología felina, mejoren vuestra convivencia. Gracias por consultar.
~ Kelly