La debilidad o fallo en las patas traseras es un síntoma frecuente en gatos mayores, aunque también puede afectar a felinos jóvenes por diversas razones. Se manifiesta cuando el gato arrastra las patas en lugar de apoyarlas firmemente, pudiendo afectar una o ambas extremidades. Como veterinarios con años de experiencia en salud felina, sabemos que este signo requiere atención inmediata, especialmente si se acompaña de pérdida de apetito, vómitos o eliminación fuera de la caja de arena. Consulta siempre a un profesional para un diagnóstico preciso. A continuación, exploramos las causas más comunes de por qué a tu gato le fallan las patas traseras.
Estreñimiento crónico: una causa habitual de debilidad en las patas traseras
En gatos con insuficiencia renal, el estreñimiento crónico es común y afecta tanto el sistema digestivo como la zona lumbar y las patas traseras. Esto provoca tambaleo en las piernas traseras, dificultades para caminar y debilidad general al estar de pie.
Si observas vómitos, inapetencia o pérdida de peso persistente, acude al veterinario sin demora. Sin tratamiento oportuno, puede causar daños irreversibles en intestinos, riñones, hígado y todo el organismo por acumulación de toxinas.
Cardiomiopatía hipertrófica
Conocida también como miocardiopatía hipertrófica, esta afección implica un engrosamiento del músculo cardíaco que genera graves problemas cardiovasculares.
Al fallar el bombeo sanguíneo, las áreas distales como patas traseras y cola reciben menos flujo, lo que puede derivar en parálisis parcial o total, progresiva o súbita. Si aparece de repente, o con pérdida de peso, lentitud motora o inapetencia, dirígete a emergencias veterinarias de inmediato.
Diabetes en gatos
La diabetes o hiperglucemia provoca frecuentes micciones que reducen los niveles de potasio, causando daños neurológicos y neuropatías. Estos problemas explican por qué a tu gato le fallan las patas traseras.
Los fluctuantes niveles de glucosa también afectan el sistema cardiovascular, con cambios bruscos de presión que comprometen la movilidad general.
Displasia de cadera: causa estructural común
Más frecuente en perros pero posible en gatos, esta condición hereditaria implica un mal desarrollo de la cadera y fémur, desplazando las articulaciones. Puede manifestarse desde cachorros o en adultos por causas no genéticas, agravándose con fracturas o daños cartilaginosos.
Síntomas típicos de la displasia de cadera en gatos incluyen:
- Cojera
- Dolor en patas traseras
- Evita saltar o correr
- Crujidos en la cadera
Si coincides con debilidad, consulta al veterinario para evaluación.
Trombosis
Un coágulo de sangre en la zona posterior bloquea el flujo a las patas, enfriándolas y reduciendo su movilidad hasta causar parálisis. Común en gatos con insuficiencia renal.
Vigila de cerca si padece problemas renales. Si las patas están frías y la movilidad disminuye, contacta al veterinario urgentemente.
Otras causas posibles de fallo en las patas traseras
El fallo en las patas traseras puede indicar afecciones graves como:
- Cáncer
- Leucemia
- Virus Inmunodeficiente Felino (VIF)
- Peritonitis infecciosa
Aunque suelen precederlo otros síntomas, un chequeo descarta anomalías. Fracturas o fisuras en huesos y cadera también son causas comunes de cojera.
Qué hacer si fallan las patas traseras de tu gato
Ya sea debilidad aislada o con otros signos, acude al veterinario para descartar lesiones o fracturas y realizar pruebas diagnósticas. Puede indicar hernias discales, lesiones medulares o diabetes (notar sed y micción excesiva).
Problemas cardiovasculares o neurológicos afectan extremidades: palpa patas por frío o pulso débil y actúa con urgencia.