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Por qué mi gato tiene calvas: causas comunes y cómo actuar

Las calvas en los gatos son un síntoma frecuente de alguna afección cutánea, pero como propietario, mantén la calma: en la mayoría de los casos, se trata de infecciones tratables como la tiña, causada por hongos. Siempre consulta a un veterinario para un diagnóstico preciso. En este artículo, basado en nuestra experiencia en cuidado felino, te explicamos las causas de las calvas en gatos y señales de alerta.

Síntomas

Los primeros indicios suelen ser un aumento notable de pelo suelto en casa, en alfombras, suelos o sofás. Observa si tu gato se muerde el pelaje o lo arranca con lamidos excesivos para aliviar el picor. Si notas más pelo caído o este comportamiento, investiga las causas subyacentes.

Tu gato podría buscar rascarse contigo, frotarse contra objetos o mostrar inquietud, durmiendo menos por el malestar. La fricción constante provoca alopecia en zonas específicas como el vientre, flancos, interior de patas, orejas, lomo o cola. A menudo, se acompañan de granos, enrojecimiento o lesiones.

Infección por hongos o tiña

La dermatofitosis, o tiña, es causada por hongos que generan calvas, especialmente en cara, patas y orejas. La piel se reseca, con escamas visibles. Es contagiosa a humanos, así que extrema precauciones y acude al veterinario de inmediato.

El profesional prescribirá el tratamiento idóneo: cremas, lociones, baños medicados u orales, según la gravedad.

Otros parásitos

Más allá de hongos, pulgas y otros parásitos externos son culpables comunes. Las clínicas veterinarias priorizan su detección en casos de caída de pelo.

Si tu gato lame o muerde la base de la cola, sospecha pulgas, contraídas en calle, rellanos, balcones o contacto con otros animales. La fricción genera calvas. La sarna por ácaros causa picor intenso, con idéntica reacción: lamidos obsesivos.

Alopecia por estrés y alergias

Si no hay parásitos, considera alergias alimentarias o ambientales, que provocan picor similar. El estrés también induce acicalamiento excesivo: cambios en el hogar, ruidos o rutinas alteradas generan ansiedad, llevando a calvas por lamidos compulsivos.